Desde un enfoque de base dinámico y con una orientación cognitivo-conductual, se garantizan una comprensión global del origen del problema, y una atención concreta para conseguir por medio de técnicas adecuadas una mejora de la sintomatología y una estabilidad a medio-largo plazo.

Cada problema afecta de manera distinta a cada persona, y según la estructura de personalidad y la experiencia de vida, tiene efectos diferentes y provoca que cada cual lo sienta de de diferente manera. Esto es lo que tenemos en cuenta de manera prioritaria.

Por ello es necesaria siempre como base de partida una evaluación exhaustiva a través de pruebas diagnósticas y entrevistas personales, para conseguir elaborar primero y luego aplicar un diseño de tratamiento personalizado que asegure la mejora en la calidad de vida psicológica de la persona desde el primer día de consulta.

Ayudamos a la persona a que sepa qué le está pasando y por qué, y le enseñamos cómo manejar, controlar y mejorar todo aquello que le está haciendo sentirse mal, desconcertada e insegura.

Siempre con una actitud cercana y empática, y con toda la profesionalidad.