"Es que todavía me parece increíble...por fin me siento bien de verdad, ya no siento ese vacío y esa angustia dentro... no me hace falta el síntoma, me sale hacer cosas para cuidarme sin esfuerzo... he acabado mis estudios bien, voy a trabajar y me apetece, y me siento capaz, quiero tener amigos, incluso una pareja cuando surja, increíble!... Estoy tan contenta... gracias de verdad, después de tantos tratamientos estaba agotada... y siento que esto ya es para siempre de verdad..."

Chica joven, diagnóstico de anorexia nerviosa no purgativa de larga evolución, conductas autolíticas, historia de bullying y trauma.

"Nunca me había relacionado así con mis padres...hasta ahora sólo había castigos, control y movidas... Ahora hacemos cosas juntos, nos reímos, y me dejan estar a lo mío, porque ya no les preocupa que esté mal o que me vaya a hacer daño... Antes pensaba que yo era malo, que nunca iba a poder ser normal... ¡Es una pasada!"

Chico adolescente con diagnóstico de trastorno de conducta y ataques de pánico.

"No puedo dejar de pensar en toda la vida que me he perdido...pero también pienso en que menos mal que ahora ya siento que puedo hacerlo todo... Es como si me hubiera cambiado el cerebro, jajaja, soy otra persona, mucho mejor, claro...Esto lo tendría que hacer todo el mundo vamos..."

Mujer adulta, diagnóstico de trastorno de personalidad límite, historia de trauma, sintomatología autolesiva, adictiva y bulímica.

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La idea de partida es que todos disponemos de manera innata, a nivel cerebral, de un sistema adaptativo de procesamiento de la información, que se pone en marcha para “digerir” y superar los traumas emocionales, ya sean originados por acontecimientos puntuales o bien por la acumulación de acontecimientos repetitivos y crónicos que han acabado por producir una saturación emocional negativa.

A todos nos suceden acontecimientos negativos de mayor o menor índole a lo largo de la vida, pero por lo general, no desarrollamos estrés postraumático, ya que nuestro sistema nervioso extrae la información útil del hecho sucedido, y en un tiempo oportuno, elimina las emociones, pensamientos, y activación fisiológica negativos concomitantes, que dejan de ser adaptativos y necesarios una vez que el suceso ha quedado atrás.

No obstante, a veces, en determinadas circunstancias, el sistema se desborda, se bloquea, y deja de ser adaptativo. Esto puede ocurrir bien porque lo ocurrido sea de por sí grave o intenso, o bien porque la persona lo integre así por encontrarse en un momento psíquico previo de mayor vulnerabilidad y fragilidad.

Es entonces cuando el suceso doloroso adquiere la categoría de traumático, y la información concerniente a él permanece bloqueada en el sistema nervioso en toda su manifestación original. Las imágenes, pensamientos, sonidos, olores, emociones, sensaciones corporales, y las creencias y cogniciones que se extraen sobre uno mismo, permanecen anclados en una red neural no conexionada con el cerebro racional, convirtiéndose en información no integrada y disfuncional.

 Así, el menor estímulo en el presente que la persona pueda asociar con el recuerdo traumático en alguno de sus componentes,  puede reactivar,  en cualquier momento y lugar, de manera no controlada, el mismo malestar emocional y dolor psicológico que se produjo en el pasado.

La capacidad del EMDR para la evocación elegida y controlada de ese sistema aislado con todos sus componentes mediante la estimulación bilateral, es la que consigue poner de nuevo en marcha el sistema de procesamiento conexionado y adaptativo en el presente, de tal manera que la persona consigue eliminar por sí misma todos los estorbos emocionales, y puede utilizar de nuevo los recursos de los que ya disponía y adquirir e incorporar otros nuevos.

Porque también con la aplicación de esta técnica en diferentes momentos de la psicoterapia podremos ayudar a la persona a mejorar su regulación emocional y su capacidad de autocontrol, mejorar su autoconcepto, y ampliaremos de manera estable su margen de tolerancia ante situaciones potencialmente estresantes y conflictivas.