Seguro que quieres ser una madre suficientemente buena

Y para conseguirlo, es necesario que puedas ilusionarte desde el primer momento de tu embarazo, y sentirte preparada para poder serlo.

Vas a necesitar poder vincular con tu hijo, sintonizar con lo que exprese y necesite, poder cubrir sus necesidades sabiendo interpretar sus gestos y comportamientos, sin que nada de ello te produzca una ansiedad más allá de la normal.

Y para que puedas regularle, tanto física como emocionalmente, lo más fundamental es que tú consigas hacerlo hacia ti misma, que sepas y puedas identificar y gestionar tus emociones.

Que no se cuelen al intentar vincular con tu hijo, miedos, ansiedades, carencias, rabia, frustración, sensación de incapacidad, que provengan de tus propios vínculos tempranos con tus figuras de apego (fundamentalmente con tu figura materna).

Muchas veces, al ser padres, se disparan conflictos o carencias no resueltas que provienen de cómo nos trataron a nosotros nuestros padres, y de lo que incorporamos o no en esas relaciones, y acabamos repitiendo patrones y proyectando sobre nuestros hijos comportamientos inadecuados y dañinos para todos.

Por eso es tan importante prepararse a nivel emocional, y resolver todo eso y procesarlo antes de ser madre, porque cómo te sientas y lo que transmitas, va a influir a todos los niveles, en muchos aspectos, en su desarrollo a tu hijo.

Muchos de estos conflictos se disparan cuando ya se es madre, y la persona, que se merecería estar sintiéndose bien y adecuada, disfrutando de la experiencia, sin embargo se siente frustrada, incapaz y triste.

Afortunadamente, podemos procesar y curar esos daños vinculares de origen, para que puedas ser madre como mereces, desde la seguridad de que vas a hacer las cosas lo suficientemente bien, para que tu hijo crezca sano, con una base emocional segura.