A veces lo que creemos nos hace daño

Las creencias negativas acerca de nosotros mismos, de quiénes somos, de lo que valemos, de nuestro aspecto físico, de lo peligroso o no que puede ser el mundo y la interacción con las personas, etc., se van generando y quedan instaladas a lo largo de nuestra infancia.

Lo que nos transmiten implícita o explícitamente nuestras figuras de apego y nuestro ámbito familiar, determina en gran medida cómo nos creemos y nos vemos, hace que nos sintamos seguros y con sensación de capacidad, o con miedo y vulnerables.

Lo cierto es que incorporamos todas esas creencias a hierro, y muchas veces son mucho más dañinas en cómo se piensan y se sienten, que las propias dinámicas inadecuadas o situaciones traumáticas de negligencia, maltrato u abuso que se puedan estar dando.

Si interaccionamos con el mundo desde ellas, bloqueamos nuestra posibilidad real de recursos, y dejamos de ser eficaces, aparte de sentirnos inadecuados y mal.

En el trabajo con la psicoterapia integradora, la identificación desde origen de estas creencias negativas nos ayuda a poder eliminarlas de manera definitiva, así como a los daños que generan, y a sustituirlas por otras alternativas mucho más coherentes con quienes somos, y más adaptativas para nosotros en nuestra relación con el entorno.

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